Kong Nyong y el buitre
La imagen de la polémica, la imagen que hizo discutir al mundo sobre si Kevin Carter era un desalmado, la discusión que hizo darse cuenta al mundo de que era un desalmado.
Hasta esta fotografía la crisis de refugiados de Sudán, provocada por un golpe de estado, pasara desapercibida en los medios occidentales y las ayudas era minúsculas, Kevin Carter vio al famélico niño mientras un buitre lo acechaba, incluso esperó a que el buitre abriera las alas para que la imagen y el asedio resultase más espectacular, pero no sucedio.
La imagen definitiva crucificó a Carter, con ella ganó el Pulitzer, y todos los medios se cebaron sobre la actitud de Carter, sobre su motivación, dejó al niño desprotegido a merced del buitre por una fotografía mejor o por llegar a una sociedad anestesiada con el consumismo, el fútbol y la silicona.
Lo cierto es que el buitre no esperaba la muerte del niño, sinó sus heces, por ese motivo se había alejado de la tribu. Como se puede ver en su mano derecha lleva una pulsera de plástico de la estación de comida de la ONU. Otros fotógrafos que estaban en el campo de refugiados tomaron la misma fotografía, pero la publicada fue la de Carter.
Su mente perturbada por sus adiciones no resistió la presión y un año después de realizar esta fotografía tapó el tubo de escape do su coche, lo pizó a fondo y dejó esta nota en el asiento del copiloto:
«Estoy deprimido […] sin teléfono […] dinero para el alquiler […] dinero para la manutención de los hijos […] dinero para las deudas […] ¡¡¡dinero!!! […] Estoy atormentado por los recuerdos vívidos de los asesinatos y los cadáveres y la ira y el dolor […] del morir del hambre o los niños heridos, de los locos del gatillo fácil, a menudo de la policía, de los asesinos verdugos […] He ido a unirme con Ken, si tengo suerte.»
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